La mudanza, en bicicleta

Hoy a la sección traigo un video. La mejor manera de mostraros como y por donde se mueven las bicicletas en Pekín.

Lo utilicé en la presentación que tuvo lugar durante la charla que ofrecí en el Festival de Cicloturismo El Mundo en Bici en Burgos. Fue un placer asistir, un placer que me invitaran a tan gran evento en 2015.

Fueron 450 personas en el teatro Clunía, aforo completo. Incluso un buen amigo de Vitoria me llamó alarmado el día anterior para decirme que había intentado comprar entradas y ya no quedaban.

el mundo el bicicleta

También sucedió una de esas grandes cosas que aporta la bicicleta. Por Pekín había pasado una de esas personas que buscando refugio, cama y ducha aparecen de vez en cuando por mi casa. Y como tantos otros llegó siendo un desconocido y se marchó siendo un amigo. El siguió su camino, fue en 2010. Bueno pues, estaba yo sobre las cinco de la tarde en Burgos, con el técnico de sonido preparando la presentación cuando el conserje me dice: ¿es usted David? Fuera hay una persona que lo busca. Salgo y ahí estaba, vivía en Islandia pero estaba de visita en Barcelona en casa de sus padres y no dudó en coger un avión para venir a Burgos, así que vino en bicicleta.

Bueno, que me pierdo, el video os muestra el carril bici de Pekín y su vida detrás de los rascacielos. La banda sonora es de quien fuera mi vecino por aquel entonces, tocando guqin, la cítara china.

Después llegó la mudanza. 1200 kilómetros en nueve días. Por aquel entonces llevaba ya siete años viviendo e China, en Pekín, pero era hora de buscar otro nido. Mi novia viajó con cuatro cosas en tren, mandamos una caja de cartón por correo con utensilios de cocina y yo me mudé de ciudad como había llegado a Pekín en 2008, en bicicleta.

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En posteriores entradas os mostraré otros destinos, provincias y la que es ahora mi ciudad, Shanghai. Pero para seguir la secuencia de estas entradas en el blog os contaré como fue mi mudanza en bicicleta.

david barrionuevo china

Salí de casa, monté en la bicicleta y en nueve días recorrí la costa, el lado este de China que sino es muy atractiva como reclamo turístico, es imperdonable que alguien que lleva tanto tiempo viviendo en China dude en recorrer. Ser consciente del esfuerzo que está haciendo este país por alcanzar el estándar de confort europeo y americano.

Conocer cómo el desarrollo económico devora la tradición. El esfuerzo que hace este país por mantener satisfechos a los mercados occidentales que demandan mano de obra barata y cierra los ojos a lo que ello conlleva. La destrucción del medio ambiente y la degradación del ecosistema. Podría hablar largo tendido de la masificación del monocultivo, la vertebración que conllevan los tendidos eléctricos, el agotamiento de los acuíferos y la desertización o aniquilamiento de la fauna y flora local en Guadalajara, España, porque lo conozco, porque he conocido otros tiempos.

Me da pena que las generaciones futuras no vayan a conocer animales en libertad y que su paradigma de felicidad sea estar conectado a un mundo irreal y cómodo.

Por ello quería conocer de primera mano ese lugar de China. No fue fácil rodar entre camiones por la G104, la carretera nacional que une Pekín y Shanghai, pero muy fácil rodar paralelo a ella donde la gente no tiene contacto con un occidental a no ser que este vengan en coche, con intérprete, a comprar a la fábrica del pueblo.

  Cristina, Reid y Formentera

david barrionuevo china

Si viajas en bicicleta y recorres aldeas chinas, descubres un mundo en otra velocidad, donde aún la gente dedica tiempo a conversar con el vecino, donde cada uno tiene un huerto y donde pasar la tarde tomando el fresco es posible. En esas aldeas es donde me gusta perderme.

pekin shangai en bicicleta

Donde te ofrecen todo lo que tienen por una sonrisa a cambio. Donde colocan un cubierto más en su mesa sin preguntarse ni dejarse llevar por prejuicios.

He rodado creo (porque el cuentakilómetros muchas veces no funciona) unos 50 mil kilómetros en más de 20 países, más de 20 mil en China. En posteriores entradas hablaré de esas rutas en China y en países alrededor de China. Pero hoy esta entrada es tributo a un gran país, al Dragón Dormido como se le conoce.

Aparte de conocer personas y lugares donde el progreso se ha detenido o mejor aún no ha llegado. Me sucedió otra de esas cosas que como viajero en bicicleta solo pueden suceder a quien tiene contacto con la población local.

En una parada para beber agua, paró cerca de mi un coche, del cual bajaron un señor y una señora llorando. Les ví hablando con otras personas cuando el señor se me acercó para reclamar mi ayuda y me preguntó si viajaba con la bicicleta. Encantado, conteste. El padre de la señora, un señor mayor y enfermo se había perdido. Me pidieron colocar los carteles de “se busca” a lo largo de mi ruta.

Gracias China!

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